Los integrantes de la Asociación Amigos del Santa Rita, definieron así la situación que atraviesa hoy la institución. Diferencias de criterios con la Congregación religiosa Hermanas de San José de Lyon, podrían impedir el avance de las obras. El predio, que fue donado en 1971 por el Dr. Eduardo Audisio, debía ser destinado a la construcción de un hogar de ancianos.

 

El edificio del Hogar de Ancianos Santa Rita tal como luce hoy, sin lugar a dudas es fruto del esfuerzo de un grupo de personas – nucleadas en la Asociación Amigos del santa Rita- que trabaja incansablemente, y también del pueblo de Lincoln que hace su aporte para que continúe funcionando y creciendo.

No obstante a ello, desde la Comisión decidieron hacer público a través de las redes sociales diferencias de criterio con la Congregación religiosa Hermanas de San José de Lyon respecto a la administración de los recursos económicos.

“Las razones son simples: sentirse ignorado y no valorar el esfuerzo, no solo de un pequeño grupo de personas que coordina el crecimiento de una obra solidaria, sino que en el mismo contexto entra la comunidad toda. Detrás de la imagen religiosa de una institución, los intereses puritanos apuntan hacia los beneficios económicos. No es el objetivo de la Asociación como tampoco lo fue el legado del Dr. Audisio. Hoy el sueño comienza a diluirse en el espacio, salvo que se ilumine el espíritu de unos pocos para impulsar hacia adelante las voluntades solidarias de todo un pueblo”, expresan desde la Organización en su cuenta de Facebook.

Asimismo, explican cómo se dieron los hechos desde el comienzo hasta la actualidad, apelando al “dialogo y la conjunción de voluntades” para llegar a concretar los proyectos. Así exponen la cronología:

 

CRONOLOGÍA DEL ESFUERZO

Las obras se realizan en base a enormes sacrificios humanos y económicos, sobre todo si tienen el color de la beneficencia. El sueño del Dr. Audisio se hizo realidad, el Hogar Santa Rita cumple con su cometido. Pero a ello, es necesario destacar el trabajo de las diferentes comisiones que lograron el objetivo, y se debe colocar en lo más alto del podio la comunidad linqueña toda. Esta es la cronología del esfuerzo:

El Dr. Eduardo Audisio y su esposa donan en el año 1971 un predio de ocho hectáreas de su propiedad a la Congregación de las Hermanas de San José de Lyon con el fin construir un hogar de ancianos. Cabe mencionar que dicha asociación trabaja desde 1944 en el hogar San José.

En 1977, el 23 de septiembre, se firma la escritura a nombre de la Congregación, y la representante legal es María Noemí Gómez, conocida en el ámbito religioso como la Hermana Enriqueta. En este documento queda asentado: “…En tal virtud los cónyuges Eduardo Audisio – María Elena Marshall-Audisio transfieren a la Asociación Señoras de la Conferencia de San José, todos los derechos de propiedad, posesión y dominio…..” – más adelante manifiesta: “…en este estado los donantes dejan constancia que se reservan el usufructo de los bienes motivo de esta donación, de por vida, así como también de que es condición –de la misma – donación que los inmuebles sean destinados al albergue, recreación o asilo de ancianos, quedando sin efecto la donación sino se afectare a los inmuebles a tal fin”

El 25 de Abril de 1981 se colocó la piedra fundamental con la presencia del entonces Intendente de Lincoln, Eduardo Mango, El Dr. Eduardo Audisio y personalidades de la política, religiosas e instituciones intermedias.

Con la Comisión Pro – Edificio Hogar Santa Rita, presidida por Juan C. García, con la ayuda monetaria del municipio se iniciaron los trabajos dirigidos Ad Honorem por el Arquitecto Carlos Leva. El proyecto consistía en un hogar para ciento veinte ancianos. Una verdadera obra faraónica por los tiempos que corrían.

Año 1988, tiempos difíciles, el Dr. Audisio pide que se desarticule la comisión dado que es imposible continuar con la obra por la ausencia de fondos. De cualquier manera los pocos recursos que quedaron, la cantidad de 3349 pies de chapa adquiridos con fondos propios se depositaron en guarda en el municipio. Cabe señalar que se tomó como referencia el valor económico en aquel material dado que se consideraba como valía internacional.

Transcurrieron varios años, la paralización de la obra inquietaba a Audisio. A fines de los 80 el Doctor convoca al Dr. Alberto Smith y Marcelo Masías para elaborar otro plan con la finalidad de dar un empuje diferente al sueño. Se convoca al Ingeniero Verna y entre ellos sin comisión oficial se elabora un plan que se presenta ante las autoridades religiosas de la Congregación donde se indica construir un edificio nuevo contiguo al existente, dado que el anterior proyecto era faraónico e imposible de finalizar. Las religiosas aceptan abonan los honorarios correspondientes al profesional autor del diseño y aceptan el proyecto en su totalidad.

El dos de mayo de 1992 se comenzó con el nuevo edificio. Cinco días más tarde, Audisio escribe su testamento de puño y letra donde confirma la donación a la congregación religiosa y sumado a sus deseos escribe que el destino de su vivienda y mobiliario sea destinado a la protección de madres solteras.

Un año después, 7 de mayo de 1993 el Dr. Audisio fallece sin ver concluido su sueño.

Se había conformado una nueva comisión presidida por Andrés Rebollini quien trabajó hasta el año 1996 donde nuevamente se paraliza la construcción por falta de fondos.

Dos años más de inactividad transcurrieron hasta que se conformara una nueva comisión, esta vez liderada por Ana Moreno, quien junto a un grupo de linqueños decidieron continuar la obra. Era el 10 de diciembre de 1998.

Paso a paso, evento tras evento hizo que en el 2004 cobro vida la obra y otra vez comenzó el avance. La necesidad de una guía profesional hizo que el Arquitecto Alejandro Andrés junto con el Arq. Ricardo Spinelli guiaron al constructor Orlando Argumero. Cuatro años más de intenso trabajo, no solo en la obra sino en la búsqueda de recursos, incansables los integrantes de la comisión llegaron al gran día, el 19 de abril de 2008 a la inauguración. Era la hora de la mudanza, trasladar a los abuelos desde el viejo Hogar San José hasta el moderno edificio del Santa Rita.

El predio que pertenece a la institución es enorme, por lo tanto hace algunos años El Centro Tradicionalista El Chañar liderado por Gustavo Buldorini acordó con las religiosas utilizar parte del terreno para las fiestas gauchas a cambio de retribuciones económicas y colaboraciones de eventos. Tal es así que los gauchos acondicionaron el espacio y hoy es uno de los lugares más bonitos de la región para desarrollar las fiestas gauchas.

A los miembros del Chañar se les sumó también con el espíritu solidario como bandera otro grupo de amigos denominado “Las Estacas”. Con una antigüedad de un poco más de un cuarto de siglo, y con el futbol como motivo de unidad se unieron para divertirse y al mismo tiempo ayudar. Se ofrecieron a colaborar con la institución a cambio de utilizar otro espacio en el predio. Así surgió un campo de juego casi profesional, un quincho con vestuarios y futbol los sábados. La Estaca trabaja todo el año en la búsqueda de recursos para continuar la obra, colabora con dinero a modo de renta y produce eventos a beneficio no solo del hogar sino de otras instituciones sin fines de lucro.

Pero los trabajos no finalizaron ahí, quedaba la casa del doctor. Reciclarla y darle vida aquellas paredes que habían quedado detenidas en el tiempo. Pasaron varios años hasta que en diciembre del 2013 se procedió a la inauguración del Salón de usos Múltiples “Dr. Eduardo Audisio”, cuya finalidad es obtener recursos para sostener ese espacio y colaborar con el resto de la obra, llámese edilicia o cubrir necesidades del hogar mismo.

En la búsqueda de recursos surgió la idea de realizar una feria americana. Prendió hace un par de años y coordinada por una de las referentes de la historia del hogar, Irma Gaina junto a colaboradoras comenzaron a pedir donaciones. El producto de la venta se acumula y peso sobre peso se destina a gastos inmediatos. Esta actitud, merece un espacio de reconocimiento al grupo de mujeres que todas las semanas van a la llamada “Boutique del Santa Rita” a comercializar una gran cantidad de ropa que ellas mismas seleccionan y reparan para poder ofrecerlas a la comunidad.

Así llegamos al 2017, a punto de inaugurar un espacio más, un espacio exclusivo para que los abuelos tengan una aún mayor calidad de vida. De ahora en más solo el tiempo, el dialogo y la conjunción de voluntades permitirá avanzar con el sueño del Dr. Audisio.

Esta cronología describe el enorme gesto solidario de pequeños grupos humanos que empujan a la comunidad linqueña a sumar esfuerzos para continuar con la obra. Sin aportes económicos de entidades relacionadas directa o indirectamente con el sueño de Audisio se logró vencer utopías. El fruto de lo obtenido reconforta a quienes trabajan por el bienestar de los abuelos a pesar de que existen miradas que no ven, por lo tanto no se puede pretender que miren las sonrisas de los abuelos. La obra es realidad, la utopía a vencer la ceguera de algunos.

 

 

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